Crisis universitaria en Campana: el paro del lunes alcanza a la UTN y la UNLu
El Frente Sindical de las Universidades Nacionales convocó a una medida de fuerza que afectará la actividad académica local. El reclamo se centra en la pérdida del poder adquisitivo, que ya se ubica por debajo de los niveles de 2002, y en la exigencia de aplicar la Ley de Financiamiento para sostener el funcionamiento de las sedes regionales.
La comunidad universitaria de Campana se prepara para una semana de fuerte conflicto tras el anuncio de un paro docente para el próximo lunes. La medida, que impactará directamente en las actividades de la Facultad Regional Delta de la UTN y en la sede local de la Universidad Nacional de Luján (UNLu), marca el inicio de un plan de lucha nacional.
El reclamo no solo exige la apertura de paritarias y una recomposición salarial urgente, sino que pone el foco en la crítica situación presupuestaria que, según los gremios, impide un desarrollo normal del ciclo lectivo 2026.
El diagnóstico que motiva la protesta es alarmante: un informe de la FEDUN y el CIICTI revela que los salarios docentes acumulan 15 meses de caída real consecutiva. En términos concretos, el deterioro salarial desde finales de 2023 alcanza el 34%, una cifra que coloca los ingresos de los profesionales académicos en niveles inferiores a los registrados durante la crisis de 2002. Mientras la inflación acumulada trepó al 269,8%, los sueldos apenas crecieron un 144,2%, lo que genera una brecha que hoy requeriría un aumento del 51,4% solo para recuperar el terreno perdido frente a los precios.
Esta situación de asfixia económica también se traslada a la infraestructura y el sostenimiento diario de las universidades con asiento en nuestra ciudad. Se estima que el presupuesto universitario caerá un 10% real este año, acumulando una reducción superior al 33% en los últimos tres años. Desde el frente sindical subrayaron que "sin ley de financiamiento no hay universidad pública", recordando que dicha norma ha sido ratificada por el Poder Judicial. Con un financiamiento que apenas representa el 0,457% del PBI, el futuro de la educación superior y del sistema científico local —incluyendo organismos como el CONICET— enfrenta un escenario de incertidumbre que moviliza a docentes y nodocentes en defensa del sistema público desplegado en el territorio nacional.
El reclamo no solo exige la apertura de paritarias y una recomposición salarial urgente, sino que pone el foco en la crítica situación presupuestaria que, según los gremios, impide un desarrollo normal del ciclo lectivo 2026.
El diagnóstico que motiva la protesta es alarmante: un informe de la FEDUN y el CIICTI revela que los salarios docentes acumulan 15 meses de caída real consecutiva. En términos concretos, el deterioro salarial desde finales de 2023 alcanza el 34%, una cifra que coloca los ingresos de los profesionales académicos en niveles inferiores a los registrados durante la crisis de 2002. Mientras la inflación acumulada trepó al 269,8%, los sueldos apenas crecieron un 144,2%, lo que genera una brecha que hoy requeriría un aumento del 51,4% solo para recuperar el terreno perdido frente a los precios.
Esta situación de asfixia económica también se traslada a la infraestructura y el sostenimiento diario de las universidades con asiento en nuestra ciudad. Se estima que el presupuesto universitario caerá un 10% real este año, acumulando una reducción superior al 33% en los últimos tres años. Desde el frente sindical subrayaron que "sin ley de financiamiento no hay universidad pública", recordando que dicha norma ha sido ratificada por el Poder Judicial. Con un financiamiento que apenas representa el 0,457% del PBI, el futuro de la educación superior y del sistema científico local —incluyendo organismos como el CONICET— enfrenta un escenario de incertidumbre que moviliza a docentes y nodocentes en defensa del sistema público desplegado en el territorio nacional.